Un grupo de científicos de la Universidad Nacional de Quilmes (Unqui), se encargan de crear estos envases de alimentos que, además de ser biodegradables, podrían tener otras propiedades para detectar carnes o pescados que no están en buen estado, o alargar la vida útil de frutos secos y snacks sin utilizar conservantes.

Guillermo Rezzani, ingeniero en alimentos y becario doctoral del Conicet, expresó que si bien los empaques inteligentes ya existen de manera industrial en Europa o Estados Unidos, lo que buscan con este proyecto, es generar uno biodegradable a partir de un producto natural.

Además, Rezzani señaló que en el laboratorio ya se desarrollan y se estudian materiales, pensando una posible aplicación en el envasado de alimentos. Esto va a la par de la intención que tiene el laboratorio de trabajar con fuentes renovables, para reducir el impacto ambiental que tienen los envases de origen petroquímico.