Según indicó un reciente estudio, publicado por la revista especializada Science of the Total Environment, el aumento del nivel del mar produce un ciclo de retroalimentación que no sólo agrava las inundaciones costeras, sino que además puede liberar hasta el 90% del carbono almacenado en los ecosistemas hacia la atmósfera.

La liberación de carbono

Según los datos  recopilados  por Suvrajit Ghosh, estudiante de doctorado en geología y geofísica, los entornos de agua dulce cuentan con la capacidad de almacenar cinco veces más carbono por unidad de área que los bosques tropicales maduros, y lo capturan a una velocidad diez veces mayor. Dichos gases se convierten en puntos neurálgicos dentro de la dinámica global del clima.

Tras repasar los episodios del lago Izabal, en los que el agua de mar penetró en el lago y humedales cercanos, se descubrió que estos sucesos provocaron una secuencia química capaz de dañar la materia orgánica almacenada, causando condiciones anóxicas e hipóxicas —bajo o sin oxígeno— que aumentaron la reducción de sulfato y, con ello, la aceleración de la liberación del carbono atrapado.

El aumento del nivel del mar podría provocar la liberación de carbono almacenado.
El aumento del nivel del mar podría provocar la liberación de carbono almacenado.

Este antecedente advierte que el avance marino no sólo inunda, sino que transforma radicalmente la eficiencia de los ecosistemas acuáticos en su rol como sumideros de carbono

Los efectos del aumento del nivel del mar

A partir de ello, las conclusiones del equipo de investigación de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Missouri, sostienen que la  liberación del carbono significa una alteración profunda de los ciclos biogeoquímicos y representa un peligro potencial para la infraestructura, los ecosistemas y las comunidades humanas asentadas en el litoral.

El estudio indaga sobre la fragilidad de los ecosistemas costeros y de agua dulce como amortiguadores del cambio climático. Para los especialistas, el lago Izabal cuenta con ciclos históricos ya identificados que funcionan como un modelo para anticipar los riesgos futuros.