Un nuevo estudio publicado en la revista Nature npj Clean Air advierte que, durante los episodios de neblina, las concentraciones de PM2,5 son hasta 60 % superiores a unos 100 metros del suelo. Explican que estas partículas, que se encuentran en el aire, pueden acumularse no sólo cerca de rutas y vías de tránsito, sino también en áreas de mayor altitud, por lo que quienes trabajan y viven en edificios pueden verse más perjudicados.
La contaminación en las alturas
En marzo de 2021, los autores de este estudio utilizaron un dron construido a medida que fue equipado con sensores de partículas de bajo costo; con él realizaron vuelos sobre el sur de Delhi. Fue durante un día brumoso que notaron que los niveles de PM2,5 alcanzaron alrededor de 160 microgramos por metro cúbico a 100 metros del suelo, mientras que por debajo de ese nivel había 100 microgramos.

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Frente a estos resultados, Ajit Ahlawat, profesor adjunto y autor principal del estudio, indicó que “el monitoreo terrestre por sí solo subestima sustancialmente la exposición real a la contaminación en la capa límite urbana inferior, especialmente durante los episodios de neblina”.
En la actualidad, los monitores del aire suelen medir los contaminantes hasta una altura de entre cinco y diez metros sobre el suelo. Por lo tanto, no detecta los gradientes verticales en las capas límite nocturnas poco profundas que retienen los contaminantes en el aire.

El proceso de la contaminación
En Delhi, la capa de aire cercana al suelo que se forma durante la noche y la alta humedad dan como resultado la neblina. Cuando el aire alcanza menos de 200 metros de altura y disminuye la velocidad del viento, los contaminantes emitidos por el tránsito, la industria y la quema de residuos quedan atrapados.
Por lo tanto, la presencia de PM2,5 aumenta cuando la humedad relativa es superior al 70 % y cuando se encuentran en el aire ciertos compuestos químicos inorgánicos higroscópicos, como el nitrato de amonio y el cloruro de amonio. Este proceso se da previo al amanecer, y puede elevar la contaminación en el aire más lejos de la superficie.