En un documento lanzado por la «Interbarrial Buenos Aires», se detalla que las organizaciones que la integran unificaron sus denuncias y alertaron sobre la «proliferación desenfrenada» de construcciones.
Según declararon los representantes de este movimiento, desde la aprobación del nuevo Código Urbanístico en 2018, han notado y advertido de los efectos de la flexibilización en la normativa. Ahora enumeraron varias consecuencias concretas de la gestión en la Ciudad.
Una de las principales alertas de este documento fue sobre el aumento exponencial de los volúmenes y de las alturas constructivas permitidas por la nueva normativa.
Y en segundo lugar, denunciaron el exponencial número de demoliciones de construcciones consideradas históricas y patrimoniales, y el aumento de obras que dañan viviendas y afectan la identidad de los barrios y la calidad de vida de vecinos y vecinas.