Gracias a la utilización de robots oceánicos avanzados, investigadores lograron probar que las tormentas sobre las aguas que rodean la Antártida provocan una liberación de dióxido de carbono. Esto se debe a que atraen a la superficie aguas más profundas ricas en este gas. Gracias a esta información se puede comprender mejor el cambio climático, conduciendo a modelos globales más precisos.
El Océano Austral, que rodea a la Antártida, juega un papel importante en el clima global porque sus aguas contienen grandes cantidades de dióxido de carbono. Sebastian Swart, profesor de oceanografía en la Universidad de Gotemburgo y coautor del estudio, explica que “ha habido una falta de conocimiento sobre estos procesos complejos, por lo que el estudio es una clave importante para comprender la importancia del Océano Austral para el clima y el balance global de carbono». Para comprenderlo basta con saber que la mitad de todo el dióxido de carbono contenido en los océanos se encuentra en este.
Debido a que se espera que el cambio climático provoque tormentas más intensas en el futuro, es vital comprender el impacto de las mismas en la liberación de este gas de efecto invernadero a la atmósfera.
Con información de Europa Press