Al comparar los cerebros de estas criaturas con las aves modernas las tortugas y los reptiles con escamas, la investigación, publicada en la revista Journal of Comparative Neurology, calculó matemáticamente cuántas neuronas podrían introducirse dentro de los cerebros de los terópodos.

Este descubrimiento sugiere que el Tyrannosaurus rex habría tenido una masa cerebral de 343 gramos y 3 mil 289 millones de neuronas telencefálicas, no muy lejos de las 2 mil 800 millones encontradas en los babuinos, que es un género de primates catarrinos de la familia Cercopithecidae.

Suzana Herculano-Houzel indica que es un nivel de células cerebrales similar, lo que podría convertir a los terópodos, esos dinosaurios de dos patas y veloces, en los «primates de su tiempo».

Además, este estudio demuestra que esta especie se comunicaba mejor de lo que creíamos ya que no solo era una criatura de fuerza bruta, sino también un animal social que trabajaba bien en manada y que era capaz de usar herramientas.