Las autoridades de Shanghái tienen desde hace semanas un claro objetivo: que sus 26 millones de habitantes separen la basura de sus casas, sometidos desde a un estricto reglamento, pionero en China, que busca ser ejemplo para el resto de la nación.

 

No más basura mezclada ni calles llenas de contenedores rebosantes y apestosos. El reciclaje doméstico comienza a imponerse en una de las naciones más contaminantes del mundo, con estrictas políticas como esta ley que las autoridades llevan semanas promoviendo entre la población.

 

Cursos de cómo separar la basura en comunidades de vecinos, miles de anuncios y reportajes en prensa y televisión, paredes empapeladas con folletos explicativos, dibujos animados, aplicaciones móviles y hasta videojuegos para entender dónde va cada cosa.

 

Las empresas, por su parte, serán multadas con hasta 5.000 yuanes (640 euros) por no tener los contenedores de basura correctos en su lugar y hasta 50.000 yuanes (6.400 euros) por no clasificar los desperdicios adecuadamente.

 

Esta nueva ley también contempla aplicar progresivamente un horario fijo para tirar la basura, así como 18 políticas de apoyo. Entre ellas, que los hoteles dejen de proporcionar algunos artículos desechables -como cepillos de dientes o peines- y que los restaurantes que envían comida no agreguen cubiertos de plástico.

 

El objetivo es que para 2020 el 35 % de los residuos domésticos urbanos se reciclen, una cifra que todavía estaría muy alejada de la de otras grandes economías.

 

En la Unión Europea (UE), el 45 % de los conocidos como residuos urbanos se reciclan actualmente y para 2025 los países miembros han acordado reciclar al menos el 55 %.

 

Fuente, EFEverde