Según advirtió este lunes UNICEF, pasados más de cuatro meses de la declaración del estado de emergencia nacional, alrededor de cuatro millones de niños siguen viviendo cerca de aguas estancadas por las inundaciones, una situación que pone en peligro su supervivencia y bienestar.
En las zonas afectadas por las inundaciones se dispararon las infecciones respiratorias agudas, una de las principales causas de mortalidad infantil en todo el mundo, y el número de menores diagnosticados con desnutrición severa casi se duplicó entre julio y diciembre en comparación con 2021; se estima que 1,5 millones de niños todavía necesitan tratamientos básicos para salvar sus vidas.
Pese a la finalización de las lluvias, unos diez millones de niñas y niños siguen necesitando ayuda inmediata y se enfrentan a un crudo invierno sin un refugio adecuado.
UNICEF está suministrando kits de ropa de abrigo, chaquetas, mantas y edredones, con el objetivo de llegar a cerca de 200.000 personas.
La agencia llamó a la comunidad internacional a prestar urgentemente ayuda humanitaria adicional, y garantizar la liberación oportuna de fondos para salvar vidas antes de que sea demasiado tarde.
Fuente: ONU