El proyecto de limpieza del océano comenzó la cuenta atrás para el lanzamiento de sus primeras barreras marinas para la recolección de plástico. Después de las pruebas, el equipo se vio obligado a volver a diseñar sus barreras flotantes para hacerlas a prueba de viento y olas. El diseño original consistía en un sistema flotante dejado a la deriva, a merced de la corriente.

La estructura se compone de tubos de 1 a 2 km de longitud y un panel rígido colocado debajo de ellos para recolectar los fragmentos de plástico bajo la superficie del agua.

Los residuos plásticos serán transportados a un barco cada pocos meses y llevados a tierra para su reciclaje. Toda la electrónica del proyecto, como sensores, cámaras, luces, módulos de navegación y antenas de satélite, son alimentados por energía solar.

Fuente: EcoInventos