La imparable producción de dispositivos y la enorme capacidad de supercomputación en un mundo hiperconectado cuyo volumen de datos crece de forma exponencial hacen prever que la tecnología pase a duplicar en 2030 su peso dentro del consumo energético mundial hasta suponer el 20% del total.
Teniendo en cuenta las previsiones de incremento de datos y las enormes necesidades de procesamiento informático, el peso de los sistemas tecnológicos dentro del consumo global de energía podría pasar a duplicarse en una década.
Fuente, Ambientum