Se trata de una medida que buscará acabar con los millones de elementos —desde ropa a productos higiénicos y cosméticos o electrodomésticos— que cada año son desechados porque no lograron ser vendidos. Francia pretende prohibir a partir de 2023 esta práctica, ampliando así una medida que ya se aplica a los alimentos.

 

En vez de tirar y destruir, reciclar o donar. Esa es la consigna que el Gobierno francés quiere convertir en ley para cumplir con  el espíritu de economía circular de estos tiempos. La medida será aplicada a partir de finales de 2021 en todos los productos para los que exista ya una planta de colecta y reciclaje y, para el resto, a partir de 2023. Las empresas deberán o bien donar los productos no vendidos a asociaciones, o reutilizarlos o reciclarlos, bajo pena de una sanción si no lo hacen. Según cálculos del Ejecutivo, cada año se tiran o destruyen en el país 650 millones de euros en productos no perecederos.

 

Fuente, El país