«Brutalidad», «orgía de sangre y muerte», «salvajada», esas son las definiciones que retratan lo ocurrido en una finca de Córdoba, en el sur del país, y que indignó a asociaciones animalistas y a la población por su resultado: 447 animales abatidos en una cacería controlada. Las imágenes, que se han compartido en redes sociales, son estremecedoras: se ve a centenares de jabalíes y ciervos en hileras, muertos.

Es el resultado del botín obtenido por unos 70 cazadores, que acudieron el fin de semana a la finca Los Posteruelos. La cacería fue una actividad recreativa y, según expusieron desde distintas organizaciones, se produjo en un recinto cerrado de unas 3.200 hectáreas.

«Lo ocurrido este pasado fin de semana en la finca Los Posteruelos (Villaviciosa de Córdoba) es el día a día de la mayoría de las fincas cercadas en Sierra Morena», denunciaron. Juan Escribano, portavoz regional, lamentó en la Cadena SER que esto suceda a menudo y que se desarrolle este tipo de monterías, cuya gestión, afirman, no solo está encaminada a la muerte de los animales, sino que hace un daño ambiental terrible por la sobreexplotación de la finca.

«Como consecuencia última, ha sido utilizada para que haya el mayor número de animales en el espacio más pequeño, que el cazarlos sea extremadamente fácil, porque vienen cazadores que en ningún caso pueden calificarse de deportistas, son personas con un patrimonio alto y que su única satisfacción es la muerte de los animales», sostuvo Escribano.

Desde la plataforma se preguntaban dónde era posible «este tipo de orgías de sangre y muerte» y respondían que «solo en las fincas cercadas en todo su perímetro, donde la única defensa de las especies de caza mayor, la huida, está absolutamente mermada y condicionada por una barrera de alambre». Según la Federación Española de Caza, sin embargo, fue legal y «necesaria».

Los ecologistas denunciaron que la práctica cuenta desde hace décadas con el «beneplácito» de una administración «acobardada y entregada ante el enorme poder económico que se aglutina en torno a los grandes propietarios de los principales acotados de caza mayor de España».

Las organizaciones y gran parte de la población tacharon estas actividades de “brutales” y pidieron el cese de este tipo de “carnicería”.

Con información de Sputnik