Está ampliamente documentada la situación de deterioro y degradación del agua que ocurre en los países en desarrollo. La escasez y la contaminación son características comunes que tienden a agravarse a medida que se aumenta la demanda y se destruyen los ecosistemas.

A lo anterior hay que agregarle la desigualdad en la distribución del recurso y la problemática social caracterizada por una elevada proporción de la población que se encuentra en pobreza.

Es importante resaltar que la tendencia en el número de acuíferos sobreexplotados es a la alza. Esto debido principalmente a la reducción de los volúmenes de recarga, a la deforestación, al cambio de uso del suelo y a un mal manejo de las concesiones.

México, por ejemplo, ocupa el lugar 106 de 122 países evaluados en calidad del agua, 70 % de los cuerpos de agua están contaminados y la contaminación de la industria equivale a la que generan 100 millones de habitantes.

Muchos expertos sostienen que el origen de la baja en la disponibilidad de agua por habitante, del incremento en el número de acuíferos sobreexplotados y del deterioro de la calidad del agua es el sistema de producción predominante.

Fuente: Hemisferios/ El Siglo De Durango