Investigar cómo el campo y la actividad agraria puede contribuir a luchar contra el cambio climático, especialmente a la hora de “capturar” dióxido de carbono, y aportar datos validados y aplicables a los compromisos ambientales de la Unión Europea.
Ese es el objetivo del Life Agromitiga, un proyecto que, según ha explicado el técnico de Asaja-Sevilla José Fernando Robles, cuenta con un presupuesto de 2,7 millones de euros repartidos en cuatro años (2019-2022), con actividad en tres países y financiado al 60 % por fondos europeos.
En esta iniciativa impulsada por Asaja-Sevilla, junto a la Universidad de Córdoba y a la Asociación Española de Agricultura de Conservación, también participan la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, el Ifapa y la Federación Europea de Agricultura de Conservación (ECAF).
Según ha detallado, y como se subrayó en la presentación del proyecto este miércoles en Sevilla, una de las claves para conseguir sus objetivos es fomentar entre los agricultores las llamadas “prácticas de conservación”, centradas sobre todo en el uso y el trato del suelo agrícola.
Agromitiga, que se desarrollará principalmente en Andalucía, trabajará en herramientas y actuaciones que potencien la capacidad mitigadora del suelo como sumidero de carbono, evaluará el impacto de las prácticas agrarias y cuantificará la capacidad mitigadora de sistemas de manejo de suelo en la cuenca mediterránea, en cultivos herbáceos y leñosos.
Fuente, EFEagro