Investigadores de la Universidad de Cádiz han llevado a cabo un estudio a través del cuál se ha podido demostrar cómo los ciclos de nutrientes del suelo –movimiento e intercambio de materia orgánica e inorgánica que se realiza para volver a producir materia viva– pueden desincronizarse rápidamente en respuesta a un incremento del dióxido de carbono (CO2) atmosférico, pese a no existir cambios grandes en la disponibilidad de dichos nutrientes.
Se debe tener en cuenta que una relación adecuada entre los ciclos de nutrientes está asociada a suelos más sanos y funcionales tanto en ecosistemas naturales como en ecosistemas agrícolas. Así, tan importante es que los nutrientes estén en el suelo, como que las relaciones entre ellos sea la óptima.
Fuente, Ambientum