Les dicen “bosques fantasmas”. Los árboles muertos a lo largo de grandes extensiones de terrenos costeros invadidos por la crecida del mar son una de las manifestaciones más visibles del cambio climático, según los científicos.

Es un proceso que ocurre naturalmente desde hace miles de años, pero que se ha acelerado en las últimas décadas a medida que se derriten los hielos polares y sube el nivel de las aguas. El agua salada penetra cada vez más profundo en la costa y mata árboles acostumbrados al agua dulce.

En todo el mundo se está estudiando la velocidad con que surgen estos bosques fantasmas. Pero los científicos están de acuerdo en que la presencia de árboles muertos en zonas costeras es un ejemplo fácil de ver del impacto que está teniendo el cambio climático.

Esto sucede en todo el mundo, pero los investigadores dicen que los bosques fantasmas son particularmente visibles en América del Norte, donde hay cientos de miles de hectáreas con árboles muertos por la llegada de agua salada, desde Canadá hasta la Florida, e incluso en Texas.

El agua salada cambia el ecosistema de la costa, creando pantanos donde había bosques. Esto afecta el medio ambiente de distintas formas, aunque los científicos se abstienen de decir si son cambios positivos o negativos. Señalan que lo que perjudica a una especie o ecosistema puede beneficiar a otro.

Por ejemplo, los pájaros migratorios que dependen de los bosques de las zonas costeras ven reducido su hábitat. Y la muerte de los árboles hace que los microbios de la tierra produzcan nitrógeno, que se suma al generado por otras fuentes y contribuye a la proliferación de algas y a que se reduzca el oxígeno, lo que puede matar o enfermar a los peces. La conversión de bosques en pantanos, por otro lado, es extremadamente productiva ya que alimenta y da refugio a peces y mariscos.

En los últimos 100 años más de 40.000 hectáreas de bosques en Chesapeake Bay se convirtieron en pantanos. Fotografías dejan en claro que la desaparición de bosques se produce a un ritmo cuatro veces más acelerado que en la década de 1930.

El mar creció 40 centímetros (1,3 pies) en los últimos 100 años, de acuerdo con Ben Horton, profesor de Rutgers y experto en la crecida de los mares. Ese es un ritmo más rápido que el de los últimos 2.000 años en forma combinada, señaló.

Fuertes tormentas pueden hacer que el agua salada penetre la costa y mate árboles. Se cree que la tormenta Sandy del 2012 ayudó a matar muchos árboles en el sur de Nueva Jersey, según Able.

Fuente: Nuevo Gerald