El Gobierno chino limitó en 2008 el uso, la comercialización y la producción de plástico. Pero la medida fue anterior a la aparición y popularidad de las aplicaciones de comida a domicilio y, desde entonces, la cantidad de plástico no ha hecho más que aumentar.
Y a pesar de que en el gigante asiático han aparecido empresas que se dedican a producir plástico biodegradable —plástico diseñado para que, por acción de organismos vivos, sea utilizado como fuente de carbono—, lo cierto es que se trata de un material imposible de producir a gran escala por varias razones. A eso se añade el hecho de que para que se popularizase este tipo de plástico más respetuoso con el medio ambiente es necesario que el Gobierno apoye sin fisuras, gracias a sus políticas, su popularización. Unas políticas que solo se han adoptado en la isla de Hainan: para 2020, en esta provincia entrará prohibido producir, vender o utilizar bolsas y cubiertos de plástico no biodegradable.
A pesar de ello, existen varias empresas chinas cuyas bolsas y demás envoltorios son de cartón, y no de plástico. Pero pasar de este al papel tampoco es la solución. Pese a que el problema del plástico por ahora no tendrá solución, muchas cafeterías están poco a poco abandonando las pajitas y las tapas de un solo uso. Pero el problema va para largo.
Fuente, Sputnik