Cero emisiones significa un cambio radical en toda la economía y eliminar los combustibles fósiles y otras fuentes de emisiones en la medida que sea posible. La Unión Europea espera que el 15% de la energía generada sea cero emisiones. Cada tonelada de dióxido de carbono (CO2) que emitimos debe ser igualada con una tonelada que eliminamos de la atmósfera. El año 2050 establecido como meta es una negociación entre lo necesario y lo posible. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) afirma que si reducimos las emisiones a cero, podemos mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados. Si llegásemos a las emisiones cero en 2070, todavía podemos esperar que el calentamiento alcance no más de dos grados.
Para alcanzar el objetivo tendríamos que succionar el CO2 de la atmósfera. La forma más fácil es a través de los árboles y las plantas, que de todas formas lo hacen. Esto significa convertir grandes extensiones de tierra en bosques y pantanos, como también buscar otras soluciones para contrarrestar las emisiones. Una opción es la bioenergía con captura y almacenamiento de carbón (BECCS). Los cultivos energéticos, como el maíz, absorben el carbono a medida que crecen. Esta biomasa se quema, lo que genera energía que podemos usar, y luego se captura el carbono que se emite para que sea enterrado o reciclado en lugar del volver a la atmósfera.
Cuanto más tardemos en cambiar nuestro sistema y nuestro comportamiento dependeremos más de las tecnologías que intentan que el carbono no llegue a la atmósfera y de las que todavía no se han desarrollado.
Fuente, DW