Washington será el primer estado de EEUU en permitir que la gente muera de la manera más ecológica posible: convirtiéndose en tierra fértil. El estado aprobó la ley que lo permite en marzo y entrará en vigor en 2020. Detrás de la idea se encuentra Katrina Spade, la fundadora de la empresa de compost humano Recompose.

 

A Spade se le ocurrió la idea de convertir el paso que separa la vida de la muerte en una oportunidad para contribuir de una manera ecológica al mundo al descubrir que los agricultores tenían por costumbre aprovechar los cadáveres de su ganado para alimentar la tierra de sus cultivos.

El proceso por el que un cuerpo humano pasa a convertirse en compost orgánico se lo denomina reducción orgánica natural. Lo define como la conversión acelerada y contenida de los restos humanos en tierra. Y es que para que el cadáver pueda servir de abono, primero tiene que descomponerse.

Para ello sus restos se depositan en un recipiente hexagonal y se añaden oxígeno y materiales vegetales, como alfalfa, paja y astillas de madera —dependiendo de la ubicación—, lo que acelera la descomposición. El proceso dura alrededor de 30 días. Una vez descompuesto, los familiares pueden conservar parte de la tierra.

 

La ley que ha aprobado el estado de Washington legaliza y convierte tanto la reducción orgánica natural como la hidrólisis alcalina en métodos permitidos para deponer restos humanos. La hidrólisis alcalina disuelve los tejidos corporales con una mezcla de hidróxido de potasio y agua a altas temperaturas.

 

Otra de las ventajas del compost orgánico es que es mucho más barato que la cremación.

 

Fuente, Sputnik