Los datos proporcionados por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) revelan que la velocidad del ascenso de las masas de agua debido al calentamiento global se duplicó en todo el mundo. Según los últimos registros el volumen de agua pasó de 1,4 milímetros por año durante la mayor parte del siglo XX, a 3,6 milímetros por año entre 2006 y 2015.
Las predicciones sobre el deshielo
El estudio publicado en la revista AGU Advances indicó que, tras emplear distintos modelos matemáticos que intentan reproducir el comportamiento real del hielo, se detectó que una variable clave suele ser desestimada.
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Lo que advierte esta investigación es que la mayoría de las simulaciones actuales usan un valor fijo para una variable llamada exponente de tensión (n), que suele ser 3, un valor que señala la facilidad que tiene el hielo para deformarse cuando se le aplica una fuerza, cuánto “cede” ante la presión (mientras más grande es el número, más sensible es el hielo a los cambios y más rápido puede deformarse).

Mediciones recientes muestran que ese valor debería ser 4 en vez de 3, particularmente en zonas donde el hielo se deforma con rapidez, como sucede en algunas regiones de la Antártida.
Un futuro incierto
Si bien el estudio indica que cuando se usa el valor incorrecto las simulaciones pueden ajustarse para coincidir con algunas observaciones, al intentar predecir lo que pasará en el futuro se generan grandes errores.
Es por ello que este descubrimiento puede cambiar la mirada sobre los riesgos futuros para los glaciares y las costas. Además, subraya que si el deshielo es más intenso, las diferencias entre simulaciones se hacen mucho mayores, por lo que aumenta la incertidumbre sobre lo que ocurrirá en el futuro.