El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) busca una derogación total de la Roadless Area Conservation Rule (“Norma de conservación de zonas sin carreteras”, en castellano), una normativa que evitó la construcción de caminos y la explotación maderera en más de 23.000.000 de hectáreas de los territorios más remotos y prístinos del país desde 2001.

El posible aumento de la tala en Estados Unidos

Esta posible reestructuración de la política forestal del país amenaza la conservación y la explotación industrial de los bosques. La medida está impulsada por el cumplimiento de la Orden Ejecutiva 14.225 firmada en marzo de 2025 por el presidente Donald Trump, la cual obliga a aumentar en un 25 % el volumen de madera extraída en tierras federales, movimiento que es capaz de desencadenar impactos ambientales y económicos de gran escala en el futuro.

Según un análisis publicado por el periodista Dillon Osleger en High Country News, esta nueva medida puede dar paso a la explotación inmediata de 10.400.000 de hectáreas que hasta el momento permanecían protegidas.

Si bien el mapa federal de protecciones se modifica de forma contundente, los estados de Idaho y Colorado mantenían, desde 2008 y 2012 respectivamente, regulaciones federales propias atadas a un marco legal independiente, por lo que quedarían fuera del efecto de la derogación.

Estados Unidos permitirá la tala y construcción sobre millones de hectáreas de bosques.
Estados Unidos permitirá la tala y construcción sobre millones de hectáreas de bosques.

El peligro para los bosques

En cuanto a la medida que incluye una reestructuración formal del Servicio Forestal del USDA, según la orden emitida el 31 de marzo, se plantea que se contemplan cierres y traslados de oficinas regionales y centros científicos, con el fin de tornar la gestión de los bosques federales más ágil y orientada a la extracción.

Entre los efectos más peligrosos que trae esta derogación es la apertura de más de 8 millones de hectáreas de hábitats clave para distintas especies que se encuentran en peligro de extinción.

Además, la construcción de caminos da lugar al aumento de la erosión y la sedimentación de los cauces, lo que agrava los sistemas de agua potable y aumenta el riesgo de incendios forestales.