Especialistas del INTA y del INTI desarrollaron una forma de calcular la huella de carbono desde la producción primaria hasta la distribución doméstica en frío. Afirman que se trata de una herramienta clave para comprender los procesos involucrados durante la producción de cebada, malta y cerveza.

El proyecto

Rodolfo Bongiovanni, coordinador del proyecto “Diseño y desarrollo de sistemas sostenibles” del INTA, explica que están poniendo a disposición de las empresas “un software para calcular la huella de carbono de ocho productos individualizados de la cadena de valor”, y aclara que “seis son en el campo, dos de maltería y tres de cervecería”.

Para el especialista, este desarrollo conlleva dos ventajas: posicionar a aquellas empresas amigables con el ambiente y generar un valor agregado ambiental.

Combatir la huella de carbono

Bongiovanni sostiene que el método de estudio que aplican se llama análisis de ciclo de vida, porque no es una explicación de un momento específico, “sino que incluye todo el ciclo de vida, todo el impacto de los insumos que ingresan de alguna forma al sistema, como así también de todas las emisiones que salen al aire, agua o suelo”.

Además del calculador de la huella de carbono, también se creó un manual de buenas prácticas ambientales, tanto agrícolas como industriales, para la cadena productiva.