Así lo declara un nuevo informe del Servicio Meteorológico Nacional, tras una sequía histórica que golpeó fuertemente el país. La estación se posicionó dentro de las 12 más secas de las que se tiene registro.

A grandes rasgos, esta época del año fue un 16,2 % más seco que lo normal en la Argentina.

La región más afectada fue la oriental. El resto de los déficits más pronunciados se ubican en el Litoral, noroeste de Buenos Aires y noreste de la Patagonia.

Como contraparte de las sequías, el organismo también indicó cuáles fueron las áreas que sufrieron un exceso de lluvia. Las mismas fueron más limitadas y se concentraron principalmente en el noroeste argentino y el centro-sur de Buenos Aires. Aún así, estos excesos no lograron compensar el déficit generalizado en el resto del territorio nacional.

Las cifras, que reflejan la escasez de lluvias, son solo un parámetro para entender la situación que atraviesa la agricultura y las implicaciones que este contexto conlleva no solo para la economía, sino también para los recursos hídricos y el ambiente en general.

Como si fuera poco, el organismo prevé que en el futuro se presenten con más frecuencia este tipo de otoños secos, ya que es una tendencia climática que se observó en los últimos 20 años.