Se trata de un dron encapsulado y con cuatro aspas que incorpora una capa exterior adhesiva para capturar el ADN de los árboles. Mintchev Stefanon, uno de los científicos involucrados en este proyecto, explica que su dron controla sus hélices en función de la rigidez de cada rama, al igual que hacen las aves.

Con todos estos accesorios, los científicos proponen este artefacto como una solución para medir la biodiversidad en ecosistemas terrestres de difícil acceso, como las copas de los bosques.

Esta investigación es una prueba de concepto que abre la posibilidad de monitorear la biodiversidad en estos ecosistemas, algo que hasta ahora requería un esfuerzo y un costo considerables.

Se trata de una gran ayuda para analizar la biodiversidad, ya que a diferencia de las especies marítimas, de las que se obtiene su ADN a través del agua, en hábitats terrestres no suele ser una tarea sencilla.