Las provincias y la Ciudad de Buenos Aires están en condiciones de adherir al Programa Nacional, conocido como Pronev, que apunta a incorporar en el mercado inmobiliario de todo el país criterios de eficiencia energética en la construcción y remodelación de casas y departamentos, con una certificación de características similares a la de los electrodomésticos.

El etiquetado de viviendas tiene un desarrollo incipiente en la Argentina, por lo que se espera que la implementación en la mayor parte del país le dé impulso a una modalidad ya establecida en varios países de la Unión Europea, en sintonía con la necesidad de ahorro de energía y cuidado del ambiente.

El Grupo de Instituciones por el Etiquetado Energético de Viviendas está integrado por Argentina Green Building Council (AGBC), la Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes (Andima) y el Instituto de la Construcción en Seco (Incose).

La Norma IRAM 11.900 del 2017 determinó el rango de valores del etiquetado de eficiencia energética para las viviendas, con una escala de letras desde la «A» (mayor nivel de eficiencia) hasta la «G» (menor nivel), aunque esa escala «es diferente para cada zona climática del país», sostuvo la Secretaría de Energía en un informe de la Dirección de Energías Renovables.

Para tener una idea de la diferencia entre las categorías, un informe del Ministerio de Transición Ecológica de España determinó que una vivienda con etiqueta «E» o peor, consume un 90% más de energía que una de categoría «A».

La etiqueta está determinada por aspectos relacionados con el diseño arquitectónico de la vivienda, orientación, protecciones solares, los sistemas constructivos utilizados, la calidad y estado de las aberturas, las infiltraciones de aire, los sistemas de calefacción, refrigeración, calentamiento de agua e iluminación instalados y las eventuales instalaciones de energías renovables.