El Programa Austral Patagonia de la Universidad Austral de Chile (UACH) fue quien hizo el descubrimiento. Se trata de zonas que permiten aminorar los efectos cada vez mayores del cambio climático, y garantizar la persistencia de especies, comunidades y ecosistemas.

El director del programa, el Dr. César Guala, señaló la importancia de comprender la emergencia climática para aumentar la resiliencia en comunidades y ecosistemas.

El estudio liderado por el geógrafo y doctor en Ecología, Patricio Pliscoff, logró identificar la existencia de refugios climáticos terrestres a lo largo de toda la Patagonia.

Se analizaron un total de 58 Áreas Protegidas del Estado, de las cuales 46 resultaron tener zonas aptas para la conservación, destacando: el Monumento Natural Laguna de Los Cisnes, el Parque Nacional Hornopirén, la Reserva Nacional Futaleufú y Reserva Nacional Lago Palena.

¿Qué son los refugios climáticos?

Es una zona natural o urbana que ofrece unas condiciones ambientales benignas para protegerse de un contexto desfavorable, como el exceso de calor, la escasez de agua, el acceso deficiente a un hábitat adecuado, etc.

Podemos encontrar refugios climáticos en un parque, un paseo o una rambla con arbolado y zona de fuentes o con acceso a agua natural, como pueden ser un río o una playa. Las condiciones de cada refugio climático determinan si benefician más a una especie o a otra –incluida la humana– dependiendo de las necesidades de cada una.

Para medir la calidad de un posible refugio climático, se utilizan estos indicadores:

  • Porcentaje de sombras naturales de árboles y arbustos.
  • Porcentaje de superficie natural.
  • Fuentes de agua potable para las personas y puntos de agua para los animales, como balsas o estanques.
  • Varias elevaciones y orientaciones que forman montañitas, y pequeños valles, entre otros, las cuales favorecen que haya microhábitats.
  • Tipo de vegetación: las especies de hoja caduca permiten el paso del sol en invierno y ofrecen sombra en verano. Las plantas autóctonas tienen requerimientos más adaptados al clima local y esto permite ahorrar agua, puesto que no se tienen que regar de forma regular o abundante.
  • También es importante que haya espacios de descanso y escondites tranquilos que permitan protegerse de los depredadores.
  • Interacción entre animales domésticos y salvajes: uno de los grandes problemas para las especies salvajes en los parques urbanos es la interacción con animales de compañía, como perros desatados o colonias de gatos.

Fuente: Diario Sostenible