Un reciente estudio publicado en JAMA establece un vínculo entre estas bebidas y el riesgo de desarrollar demencia. La hipótesis inicial sugería que las infusiones pueden influir en la función cognitiva, pero se cuestionaban cómo lo hacían y qué diferencias había entre las distintas variedades de café y de té. 

Para realizar este estudio, los expertos analizaron durante cuatro décadas los consumos de unas 130.000 personas en los Estados Unidos. El 66 % de las muestras correspondió a mujeres y el 34 restante a hombres; todos ellos sin antecedentes de cáncer, Parkinson o demencia al inicio. Este trabajo tomó en cuenta factores como el nivel de cafeína.

Todo un descubrimiento

Los involucrados debieron contestar encuestas en períodos de dos a cuatro años, donde informaban cómo eran sus hábitos; asimismo, debieron compartir sus estudios clínicos. Gracias a ello pudieron identificar que el café mejora la cognición y reduce la demencia. 

Este beneficio se observa también en el té, siempre y cuando ambos productos contengan cafeína; además, sostienen que es más pronunciado con dos tazas al día. 

Más datos

Respecto a los observados, 11 mil de ellos presentaron deterioro cognitivo con el paso del tiempo. Quienes tomaban más café con cafeína presentaron menos casos de demencia: por cada 100.000 personas, hubo 141 casos en el grupo que más café consumía y 330 en el grupo que menos. Esto significa que el riesgo de demencia fue un 18 % menor entre quienes bebían más café con cafeína. Además, este grupo reportó menos problemas de memoria o concentración, según encuestas realizadas durante el estudio (7,8 % frente a 9,5 %).