La NASA acaba de enviar un nuevo satélite con el fin de medir por primera vez, y en detalle, la pérdida de calor en los polos de la Tierra. El despegue de PREFIRE se dio hace algunas horas desde Nueva Zelanda. 

La misión

Creen que con ayuda de esta herramienta será más fácil prever los fenómenos vinculados al cambio climático. Asimismo, la información proporcionada servirá a los científicos para modelar los procesos evolutivos de ambas regiones. 

Trabajo para más de un satélite

Este no será el único dispositivo destinado a este fin. Proyectan hacer un nuevo lanzamiento dentro de unos meses que se sumará a la iniciativa. Ambos harán mediciones en infrarrojo lejano sobre el Ártico y la Antártida. 

La pérdida de calor que se espera monitorear en los extremos es un fenómeno crucial para equilibrar el exceso de calor recibido en las regiones tropicales y regular la temperatura mundial. Es un proceso tan importante que es considerado como “el origen de nuestra meteorología”.

Lo que se espera es comprender cómo funciona este sistema y cómo influyen las nubes, la humedad y el hielo. Hasta ahora los modelos utilizados se basaban en teorías y no en observaciones reales.

Este satélite del tamaño de una caja de zapatos se suma a más de una veintena de misiones que la NASA tiene sobre nuestra órbita.