Colombia es el segundo país de Sudamérica que posee el mayor número de especies de rayas de agua dulce, con 11 registradas hasta el momento.
Un estudio adelantado por el Instituto Humboldt fue el encargado de dar a conocer, además, que estos peces cartilaginosos, restringidos a las aguas continentales de Sudamérica, son vivíparos (reciben el alimento y el oxígeno directamente del cuerpo de la madre), tienen baja fecundidad, crecimiento lento y maduración tardía. Estas características hacen que las rayas sean muy vulnerables frente a impactos antrópicos como la pesca incidental, la comercial, pero sobre todo, a la ornamental.
«Las rayas de agua dulce son de gran interés a nivel nacional e internacional por la demanda que tienen en el mercado acuarófilo (acuarios). Colombia es uno de los principales países exportadores de rayas, lo que representa una fuente de ingresos importante a nivel local, para comunidades indígenas y rurales, en zonas de poco desarrollo económico», señala el informe.
Sin embargo, el documento advierte que su aprovechamiento se ha venido realizando sin ningún criterio técnico apropiado que garantice la sostenibilidad de la actividad y de sus poblaciones.
Pese a que el país cuenta con un listado de especies y ha avanzado en la identificación de su distribución, al igual que con la recopilación de información sobre la biología, ecología y pesquería de algunas de las rayas, todavía, indica el estudio, falta realizar más investigación para tener resgitradas la totalidad de las especies y conocer sus aspectos taxonómicos, comerciales, normativos y sanitarios.
«Hay aún muchas zonas no prospectadas y especies por descubrir y describir», revela el informe. Por ahora, lo cierto es que en Sudamérica hay 34 especies de rayas de agua dulce.
Fuente, Semana sostenible