La disminución en las poblaciones de estos animales encendió las alarmas en la comunidad científica, sobre todo por la reducción sufrida en las Islas Malvinas, uno de los mayores reservorios de esta especie.
La problemática de los pingüinos de penacho amarillo
Pese a su resistencia y gran capacidad de adaptación a entornos hostiles, las poblaciones de pingüinos de penacho amarillo descendió durante el siglo XX, cuando se registraron menos de 300.000 ejemplares. Para el año 2010 se registró un aumento, cuando alcanzaron las 850.000 parejas.
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Sin embargo, esa tendencia al alza se estancó, lo que llevó a que en 2020 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza incluyera a la especie en la lista de los animales “vulnerables”.
Los motivos detrás de su declive son el cambio climático y los eventos meteorológicos extremos, los cuales impactan negativamente en su supervivencia. Las aguas más calientes implican un difícil acceso al krill y a los peces pequeños, base de su dieta. Además, las floraciones de algas tóxicas causaron una mortandad masiva.

La falta de alimentos
Los expertos sostienen que la situación es crítica. Desde la Universidad de Gießen (Alemania) explican que “el suministro de alimento es insuficiente esta temporada”: las hembras pierden más peso del habitual y los machos pasan cerca de un mes sin comer. Además, como la tasa de supervivencia de los polluelos es baja, pocos llegan a adultos y son capaces de reforzar a las poblaciones.
Con respecto a sus características físicas, los pingüinos penacho amarillo tienen un tamaño reducido y mucha agilidad en terrenos rocosos. Miden entre 45 y 58 cm y pesan hasta 4 kilos. Se trata de los pingüinos subantárticos más pequeños.