El cambio climático y la contaminación ambiental han pasado a primer plano desde que las consecuencias son realmente notables en todo el mundo. La movilidad urbana es una de las grandes preocupaciones de las ciudades.

Los desplazamientos en coche en Madrid ya superan los 2,5 millones diarios, con una ocupación media de 1,35 personas por vehículo, según datos recopilados por la Empresa Municipal de Transportes (EMT) lo que significa que el nivel de tráfico, ruido y atascos está por encima de los niveles recomendados.

En Madrid se realizan 8,4 millones de desplazamientos, tanto de carácter público como privado, de los 1,72 millones de vehículos que tiene la urbe. La limitación de circulación y aparcamiento de determinados vehículos en el centro de las ciudades cada vez es mayor, lo que debe hacernos replantearnos si el modelo de transporte que utilizamos es el adecuado o debemos evolucionar y adaptarnos a nuevos modelos de movilidad como la movilidad eléctrica y compartida. Por ello, gestos simbólicos como la Hora del Planeta sirven para llamar la atención sobre el problema del cambio climático. Apagar las luces de hogares, edificios y monumentos emblemáticos durante una hora es una acción sencilla que despierta la sensibilidad y eleva la conciencia de la gente a nivel mundial.

La contaminación atmosférica que existe actualmente en las ciudades y contribuye a la formación de ozono procede mayoritariamente de las fuentes móviles, es decir, los vehículos. Su incremento en número y potencia han contrarrestado las importantes mejoras tecnológicas aplicadas en los combustibles y en la eficiencia de los motores durante la última década. El incremento de automóviles diésel frente a los de gasolina también ha contribuido al aumento de óxidos de nitrógeno, ya que los diésel emiten una proporción mucho mayor de estos contaminantes.

El automóvil privado (con un consumo más de cuatro veces superior al del autobús por cada pasajero según el Informe La contaminación por ozono en el Estado español durante 2017) es el principal agente emisor en áreas urbanas no industriales. Los medios de transporte electricos, además de consumir mucha menos energía por pasajero, no suelen provocar emisiones contaminantes directamente sobre la ciudad.

A pesar del esfuerzo de algunas empresas y de iniciativas públicas, España sigue siendo uno de los países con menos vehículos eléctricos de toda la Unión Europea, con un total de 11.000 de los 22 millones que conforman el parque automovilístico, según cifras de 2017. Iniciativas como la movilidad eléctrica son de gran ayuda para reducir la huella ambiental por ello, debemos tratar de incorporar a nuestra rutina y mentalidad una gestión inteligente de los desplazamientos y trayectos a realizar. Promoviendo estilos de vida sostenible, fomentando el desarrollo renovable y conservando los recursos naturales podremos conseguir un planeta mejor.

Fuente:Efeverde