Un nuevo relevamiento sobre la calidad del agua marina encendió las alarmas en plena temporada. El país registra un deterioro significativo que se extiende por el litoral, asociado a la contaminación, lo que expone una crisis ambiental que ya no puede disimularse.
Las playas en Brasil
Según los análisis hechos durante enero, cerca del 70 % de las playas monitoreadas no se encuentran aptas para el baño. Se trata del peor registro de la última década, lo que refleja un deterioro sostenido.
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Las mediciones realizadas en las dos temporadas previas advirtieron que tan sólo una minoría mantuvo condiciones óptimas de manera constante, lo que reveló una degradación generalizada.

La contaminación llegó al mar
El informe se basó en destinos muy concurridos, como Balneário Camboriú, Bombas, Bombinhas, Florianópolis, Botafogo, Buzios (playa Armação), Arpoador (Ipanema), Guarujá e Ilhabela. Junto con balnearios que clasificaron el agua entre regular, mala y muy mala, según parámetros ambientales oficiales.
El motivo de esta problemática es la llegada de desechos sin tratamiento al mar que son derivados por sistemas cloacales insuficientes o inexistentes. Además, los ecosistemas se ven amenazados por un crecimiento urbano desordenado que ya supera la capacidad de absorción de las costas.