Un nuevo estudio dirigido por investigadores del Conicet evidenció su presencia en estas aves marinas. En concreto, hallaron poliéster y polipropileno de origen humano en sus cuerpos.
Para realizar este estudio, tomaron ejemplares que habían quedado varados en las costas, los cuales fallecieron pese a los intentos de rehabilitación. Al analizar su aparato digestivo, dieron con las partículas plásticas.
Los especialistas creen que dicha ingesta corresponde a la cadena alimenticia, donde las presas de estas aves eran las portadoras del material contaminante.
Afirmaron que la elección de este animal para el análisis está relacionada con su carisma; según explican, el hecho de que sean seres tan queridos puede contribuir a una mayor sensibilización o conciencia ambiental.
En la totalidad de pingüinos estudiados, estas micropartículas representaron el 91 % de los desechos.