Una investigación realizada por la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas John A. Paulson de la Universidad de Harvard (SEAS), señala que desde el año 1500, los seres humanos han aumentado siete veces la concentración de mercurio potencialmente tóxico en la atmósfera.

Para este estudio se empleó un nuevo método para medir la cantidad de mercurio que emiten anualmente los volcanes, considerados el mayor emisor. Se estimaba que antes de que los humanos comenzaran a irradiar mercurio a la atmósfera, la misma contenía en promedio alrededor de 580 megagramos de este compuesto.

Sin embargo, un análisis reciente que analizó todas las mediciones atmosféricas disponibles estimó que la reserva de mercurio atmosférico es de aproximadamente 4000 Mg, casi siete veces mayor que la condición natural.

Por lo tanto, las emisiones humanas de mercurio procedentes de las centrales eléctricas alimentadas con carbón, la incineración de residuos, la industria y la minería marcan la diferencia.