Un estudio realizado por la entidad brasileña MapBiomas Fogo, muestra que el país tuvo un promedio de 160.000 kilómetros cuadrados de vegetación quemada por año desde 1985 hasta 2022.
Estos hechos permitieron la expansión agrícola y la deforestación ilegal, degradó las regiones de la selva amazónica y a El Cerrado, como se la conoce a la sabana brasileña.
Este estudio usa como método el análisis de 150.000 imágenes de satélite, evaluadas mediante una inteligencia artificial que identifica zonas con registros de incendios.
Así, se confirmó que los biomas más afectados por los incendios forestales y el área quemada en Brasil en los últimos 37 años fueron la Amazonía y, como ya mencionamos, el Cerrado. Este proceso se llevó a cabo para convertir a Brasil en una potencia agrícola y ganadera en terrenos naturalmente no aptos para la actividad a gran escala y sin el suelo apropiado, yendo en detrimento de la población, de los animales locales y del ambiente en general.