Este tipo de tráfico aúna una enorme biodiversidad con leyes llenas de lagunas y, a menudo, sentencias leves para el daño causado al ecosistema y el gran beneficio obtenido por los criminales.
Pese a que el tráfico ilegal de fauna y flora afecta a numerosas especies protegidas en Latinoamérica, se sabe muy poco todavía sobre este grave delito, que afecta desde a cotorras y guacamayos a colmillos de jaguar, aletas de tiburón, tortugas o iguanas, según advierte Naciones Unidas.
Uno de los problemas es que el ecotráfico puede ser tan lucrativo como el narcotráfico, pero en ocasiones solo se castiga con una multa, y es justo por eso que la ONUDD insiste en que este tipo de delito debe ser catalogado como “grave”.
Pese a su enorme riqueza ecológica, América Latina no tiene una especie que simbolice los estragos de este crimen, como en otros continentes representan elefantes, rinocerontes, tigres o gorilas.
El experto y responsable del Programa Global para combatir el tráfico en la Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito ONNUD, Jorge Eduardo Ríos asegura que: “Un porcentaje mínimo” de la ayuda internacional acaba en América Latina porque no existen “especies carismáticas” que capten la atención como símbolo del problema. Precisamente ese es uno de los aspectos que trata de cambiar la ONUDD, ya que las ayudas internacionales deben llegar a programas para defender especies no tan conocidas pero igual de importantes para el ecosistema. La falta de datos y estudios hace muy difícil medir el impacto real del problema´´.
El tráfico de fauna y flora tiene diversas rutas: existe un mercado regional latinoamericano para aves tropicales, mientras que las pieles de jaguar o de caimán van al mercado internacional y algunos peces o especies marinas faenadas ilegalmente van al voraz mercado asiático.
En esta última categoría destacan, además de las capturas ilegales de tiburón, por sus aletas, también el de la totoaba y el pepino de mar, que se utilizan en platos de la gastronomía asiática por los que se pagan elevadísimos precio