Los seres humanos estamos siendo testigos del resurgimiento del interés por la exploración espacial. Después de la época dorada de las misiones Apolo, los seres humanos no hemos vuelto a visitar la Luna. Ha pasado medio siglo desde aquel entonces, pero el regreso al satélite natural de la mano del Programa Artemis no solo tiene una fecha tentativa, sino que también persigue un ambicioso objetivo: quedarnos.

El verdadero desafío es el de desarrollar todas las tecnologías necesarias para volver la Luna un poco más habitable, esto incluye crear un hábitat compatible con la vida humana. La NASA cree que la mejor manera de establecer una base lunar a largo plazo es utilizar los recursos disponibles localmente para construirla. Es decir, pasar enviar una enorme cantidad de materiales desde la Tierra.

Para abordar esta necesidad, la agencia espacial estadounidense se ha asociado con ICON, una compañía constructora que le ayudará a desarrollar la infraestructura lunar.

El eje de la propuesta es sencillamente la impresión 3D. Unas enormes impresoras se alimentarán de hormigón lunar para dar forma a una amplia variedad de estructuras en la Luna. Desde viviendas hasta laboratorios y carreteras. Todo bajo un enfoque que busca proporcionar protección contra la radiación y los micrometeoritos, dos elementos amenazantes para la presencia humana en el satélite.

La agencia espacial estadounidense y sus socios internacionales van definiendo el cronograma de exploración de la Luna de aquí en adelante, pero todavía hay enormes desafíos que superar. Entre ellos encontrar los métodos más convenientes para generar oxígeno y cómo brindar la suficiente energía para mantener la vida en un lugar tan inhóspito y alejado de nuestro planeta.