Autoridades policiales y aduaneras internacionales han concluido la operación contra delitos ambientales más amplia organizada hasta la fecha, abarcando 109 países y con casi 2000 incautaciones de especies silvestres protegidas, que incluyen 440 fragmentos de marfil, más de 4300 aves y casi 10 000 tortugas vivas, según Interpol.
La iniciativa, coordinada por Interpol y la Organización Mundial de Aduanas (OMA), identificó a casi 600 sospechosos, lo que ha provocado detenciones por todo el mundo. La denominada ‘operación Thunderball’ es la tercera de una serie de operaciones: Interpol ejecutó la ‘operación Thunderbird’ en 2017 y la ‘operación Thunderstorm’ en 2018, ambas con la meta de combatir los delitos contra el tráfico ilegal de especies silvestres y madera.
El tráfico ilegal de especies silvestres es una empresa criminal que supone la principal amenaza para la supervivencia de muchas especies, como los elefantes africanos, cazados por su marfil; los pangolines, utilizados en la medicina tradicional china, y muchas especies de aves y reptiles que acaban en el comercio de mascotas exóticas. Está vinculado a la corrupción, el blanqueo de dinero y otras formas de crimen organizado.
La operación se centró en la identificación de las rutas de tráfico y las zonas de concentración de actividad delictiva, con el objetivo de impedir que ocurrieran delitos contra especies silvestres.
Las autoridades esperan que la escala de esta operación y la nueva colaboración entre Interpol y la OMA, dos de las mayores organizaciones internacionales encargadas del cumplimiento de la ley, establezca un precedente de colaboración para el futuro.
Fuente, National Geographic