La matanza de los nativos hizo que los campos y los bosques no tuvieran trabajadores suficientes. Sin la intervención del humano, los parajes que hasta ese momento habían sido manipulados volvieron a su estado natural, lo que hizo posible que absorbieran nuevamente el carbono de la atmósfera, enfriando el planeta
Este fenómeno explica la bajada de los niveles de dióxido de carbono observada en los polos antárticos en 1610, lo que resuelve el enigma del breve enfriamiento del planeta durante esos años. A lo largo de ese período, los inviernos fueron inclementes y los veranos demasiado fríos, produciendo hambrunas.
Fuente: ABC.