En los últimos años la utilización de la inteligencia artificial se incrementó, lo que supone un consumo muy elevado de energía. Esto sugiere una mayor cantidad de emisiones de carbono en los centros de datos desde donde se opera esta tecnología.
El informe publicado
En el caso de Google, en su informe anual expresó que en el 2023 sus emisiones totales de dióxido de carbono se elevaron a 14,3 millones de toneladas con respecto a las emisiones registradas en 2019.
En este documento, la empresa estadounidense revela un análisis sobre sus esfuerzos por aprovechar las nuevas herramientas tecnológicas en pos de impulsar un cambio ambiental positivo y operar de forma sostenible, ya que busca lograr cero emisiones netas en todas sus operaciones para el año 2030.
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Los objetivos a cumplir
Sin embargo, advierten que, con el avance de la Inteligencia Artificial, reducir las emisiones “puede suponer un reto”, lo que contradice al propio informe. En él, Google afirma que este campo de la computación tiene el potencial de ayudar a mitigar entre el 5 y el 10 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero para 2030. De hecho, sostiene que es por este motivo que apuesta a impulsar la tecnología hacia áreas clave como la organización de la información, la mejora de la predicción y en una mejor optimización.