Por cada coche se establece un impuesto en función de cuánto gas emitió y así resulta el impuesto que el propietario debe cancelar al Fisco.
Las emisiones de gases de efecto invernadero es un problema que también afecta las economías. Una de las más resulta perjudicada es la de España.
El país dejó de ingresar en 2016 más de 500 millones de euros en impuestos por la brecha entre las emisiones reales de dióxido de carbono (CO2) de los vehículos y los niveles registrados en las mediciones en laboratorios.
Las cifras fueron dadas a conocer mediante un informe del grupo parlamentario de los Verdes en la Eurocámara publicado ayer.
La investigación ecológica detalla que en los 11 países estudiados, los ingresos por el registro de automóviles habrían generado mucho más. Solo “si los valores de emisión de CO2 hubieran sido más realistas”. Dijo el grupo en un comunicado.
En España, y de acuerdo a su legislación actual, existe un cobro de impuesto por la emisión de dióxido de carbono.
Éste se calcula tomando como referencia el precio del automóvil y la cantidad de emisión de CO2 de esa unidad.
Por cada uno se establece un gravamen en función de cuánto CO2 emitió y así resulta el impuesto que el propietario debe cancelar al Fisco.
Aun así se tiene lo que los economistas llaman un agujero fiscal, calculado para España entre 2.500 y 5.000 millones de euros por la falta de información sobre los precios.
Fuente:Segundoenfoque