La sequía que asola España está provocando un aumento de la contaminación debido a las complicaciones que provoca la escasez de lluvia para la generación de electricidad.
El bajo nivel de los embalses ha hundido el desempeño de las centrales hidroeléctricas, que no emiten CO2. La producción de energía eléctrica con hidráulica en los primeros seis meses del año ha sido de 13.159 gigawatios/hora, lo que es un 51,7% menos que los producidos en 2016, año especialmente bueno para esta renovable, tal y como reflejan los datos de Red Eléctrica de España.
De esta forma, la demanda eléctrica que no es capaz de satisfacerse desembalsando agua se está cubriendo con otras tecnologías más contaminantes como el carbón o el gas. Así, las centrales térmicas que consumen carbón aumentaron su producción hasta el 30 de junio de 2017 un 98,9% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, por lo que alcanzaron. Las centrales de ciclo combinado, accionadas por gas, lograron producir 25.185 GWh, más del 33% que en 2016.
Este ‘mix’ de generación ha llevado las emisiones contaminantes de CO2 a su nivel máximo de los últimos cinco años. Así, el sistema eléctrico emitió 34.153.893 toneladas de dióxido de carbono en lo que va de 2017, un 50% más de las emitidas en el mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, el sistema eléctrico cubre la demanda de electricidad en primer lugar con las tecnologías más verdes y posteriormente van entrando en juego el resto (nuclear, gas, carbón, etc.). La meteorología de este 2017 está siendo especialmente contraproducente para el desempeño de las renovables.
El efecto de menos hidráulica y eólica y más carbón y ciclo combinado no sólo es dañino para el medio ambiente sino también para el bolsillo de los contribuyentes. Las renovables entran a un coste cero en la curva de casación entre oferta y demanda denominada ‘pool’, mientras que el resto de tecnologías tienen unos costes específicos de operación. No obstante, el papel del gas y el carbón es ejercer de respaldo del sistema cuando fallan las renovables para asegurar el suministro en todo momento.
De esta manera, cuanto más peso tienen el carbón y el gas, más alto es el precio mayorista de la electricidad. Ahora, la fuerte sequía está volviendo a elevar el precio de la luz, aunque aún no está en los máximos que se tocaron a principios de año. La diferencia está fundamentalmente en el alto precio internacional del gas en enero y la mayor demanda de entonces.
Ahora mismo existen 29.407 hectómetros cúbicos de agua embalsada en España. Aun con las torrenciales lluvias de estos días, los embalses españoles se encuentran al 52% de su capacidad y están lejos de los 38.779 hectómetros cúbicos de la media registrada para esta semana en los últimos 10 años, cuando los pantanos cubren casi el 70% de su capacidad.
Según explica Ismael Romeo, director del operador de derechos de emisiones SendeCO2, el precio actual por las emisiones de dióxido de carbono ronda los cinco euros por tonelada. Este precio es muy inferior a los 15 o 20 euros que considera óptimos la Unión Europea para cada tonelada de emisión. Estos derechos para emitir gases de efecto invernadero se compran y venden en el mercado. Las empresas de generación eléctrica no tienen ningún derecho de emisión gratuito, por lo que deben pagar por todo el CO2 que liberan a la atmósfera.
No obstante, la empresa Iberdrola tiene una exposición muy limitada en España a las tecnologías que más CO2 emiten. Casi el 90% de su producción viene de las renovables (42%) y nuclear (45%). El resto se lo reparte en un 5% de cogeneración, el 4% de ciclos combinados de gas y un 4% de carbón, tal y como reflejan sus estadísticas del primer semestre de 2017.
Fuente: El Confidencial