Según Salvador Gil, director de la carrera de Ingeniería en Energía de la Universidad Nacional de San Martín y miembro del Área de Pensamiento Estratégico de la Cámara Argentina de la Construcción, la buena administración de la electricidad en el hogar puede ser significativa en el orden macroeconómico.
En ese sentido, alentó a las familias a comprar electrodomésticos de última generación, que son los que suelen tener menor consumo.
En su análisis, advirtió que el ahorro resultante de la implementación cada vez más frecuente de heladeras clase “A”, las de mayor eficiencia, sería equivalente a la energía generada en la central nuclear de Atucha.
Al respecto, explica que las heladeras representan el 22 % de la energía consumida en promedio en los hogares argentinos y que, junto a los aires acondicionados, se lleva la mitad de la factura de la luz.
Para dimensionar la importancia de ser más conscientes y solidarios con el uso de la electricidad, recordó los apagones de verano en la Ciudad de Buenos Aires. Sobre eso, declaró que simplemente cambiando dos grados la regulación de la temperatura de shoppings y cines, hubiera sido suficiente para resolver los problemas; sin embargo, no hubo ninguna reacción para bajar los consumos donde no eran necesarios.