Ante un calentamiento global que previsiblemente reducirá drásticamente las nevadas, especialmente en las cotas más bajas, la industria turística suiza está buscando las maneras de preservar un negocio lucrativo pero brutalmente expuesto a las inclemencias del tiempo.
Es el caso del complejo turístico de esquí de Prosa en el este de Suiza, Arosa, que ha instalado un refugio de 6,5 millones de dólares para acoger a Napa y otros dos osos rescatados de las jaulas de los restaurantes de Albania para atraer a los veraneantes y reducir su dependencia de los esquiadores y practicantes de snowboard.
Nieve artificial para solucionar el problema
Las estaciones de montaña tienden a estar situadas a mayor altitud en Suiza que en Austria o Francia, por lo que sus expectativas son mejores a medida que la nieve se hace más escasa. Pero incluso a 3.000 metros, el grosor de la nieve de sus pistas podría reducirse a más de la mitad en el año 2100 si no se frenan las emisiones de gases de efecto invernadero, según un informe publicado en ‘The Cryosphere’, una revista especializada de geociencia que toma su nombre de las partes de la superficie terrestre donde el agua está congelada.
Las estaciones situadas por debajo de los 1.200 metros -como ocurre casi en una cuarta parte de las alpinas- podrían quedar prácticamente sin nieve, según este estudio de 2017, cuyo título comienza con “¿Cuánto podemos salvar?”. Los niveles de nieve se estabilizarán gradualmente si se contiene el aumento de la temperatura global, dice el informe.
Fuente, El Economista