Las Palmas de Gran Canaria, 6 mar (EFE).- Canarias es uno de los diez territorios insulares de la Unión Europea (UE) que serán objeto de estudio en el proyecto «Soclimpact» para el conocimiento científico de la incidencia de las variaciones climáticas en sectores clave para el «crecimiento azul» en Europa.
Según ha informado hoy en un comunicado la Consejería de Economía del Gobierno canario, en la elaboración del estudio referido a Canarias participarán el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), el Instituto Universitario de Turismo y Desarrollo Sostenible (TiDES) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y el Centro Tecnológico de Ciencias Marinas (CETECIMA).
El proyecto, cuya coordinación recae en el instituto universitario TiDES, contribuirá con información útil a una mejor comprensión de la valoración socioeconómica de la incidencia de las alteraciones climáticas en el desarrollo de la «economía azul» en las islas de la UE y a avanzar en la gestión de estrategias de adaptación para aumentar su resiliencia frente a estas amenazas.
Las previsiones apuntan a que la energía eólica en el mar se convertirá en la tecnología líder en la generación de energía en 2030, según un estudio publicado por la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA).
Los principales desafíos de la eólica «off-shore» en los próximos años son reducir los costes, desarrollar aerogeneradores flotantes fiables y mejorar los procedimientos administrativos de autorización de nuevos parques.
El proyecto «Soclimpact» estudiará las consecuencias del fenómeno medioambiental y las medidas que reduzcan o corrijan sus efectos y que, en el caso de la eólica marina, pasa por desarrollar infraestructuras más resilientes.
«Soclimpact» cuenta con 4,5 millones de euros de financiación del Programa Horizonte 2020 de la Comisión Europea, dentro de la temática Acción por el Clima del Reto Social 5.
El consorcio que ejecuta el proyecto está compuesto por 24 socios de nueve países: España, Alemania, Francia, Portugal, Chipre, Grecia, Italia, Malta y Reino Unido.
Fuente: La Vanguardia