La expansión suburbana aumenta las emisiones de CO2 más que el crecimiento demográfico similar en un núcleo urbano desarrollado, según un nuevo estudio realizado por científicos atmosféricos.
En febrero de 2001, antes de que el caldero olímpico en Salt Lake City, en Utah, Estados Unidos, rugiera y centrara la atención del mundo en Utah, científicos de la Universidad de Utah colocaron el primero de varios sensores de dióxido de carbono (CO2) sobre un edificio en el campus.
El CO2 es un gas de efecto invernaderoclave que lleva al cambio climático antropogénico, y las ciudades de todo el mundo son los principales emisores de CO2. Ahora, cinco sensores de CO2 monitorean el aire en sitios en el Valle de Salt Lake.
Es la única red urbana multisitio de CO2 en el mundo con más de una década de mediciones continuas y muestra cómo el crecimiento urbano y suburbano afecta a las emisiones de CO2 de un área metropolitana.
«El pensamiento general es que las ciudades más compactas en una base per cápita emiten menos carbono –dice en un comunicado John Lin, de la Universidad de Utah, cuyo estudio se publica en PNASA–. Algunas de estas ciudades también tienen estas franjas en expansión. Estos lugares son menos ‘verdes’, por así decirlo. Esa frontera en expansión se está moviendo.
El crecimiento de la población no se correlaciona con el aumento de emisiones de co2
El equipo de investigación concluyó que el crecimiento de la población no se correlaciona directamente con el crecimiento de las emisiones de CO2. Otros factores, específicamente los tipos de vecindarios donde crece la población, son factores mucho más importantes.
«En el área más urbana, hay crecimiento de la población, pero está en la parte madura de la ciudad, no está asociada con el crecimiento de CO2 –describe Mitchell–. Pero es este crecimiento de la población en las zonas rurales que está viendo un aumento en las emisiones de CO2. Si se suman más personas al centro de Salt Lake City, irán a un lugar existente».
El equipo comparó sus resultados con cuatro inventarios de emisiones de carbono globales para ver si se mantenía la misma tendencia. Al igual que con los datos Utah, los inventarios mostraron que el crecimiento de la población no se correlacionó directamente con el incremento de las emisiones.
Fuente: ecoticias