La NASA comunicó en las últimas horas el “fin de la alarma” y aseguró que las probabilidades de que la roca espacial impacte contra la Tierra se redujeron hasta el 0,004 %. Así lo pudieron confirmar los expertos que vienen monitoreando el asteroide desde su descubrimiento en diciembre de 2024.

En principio se creía que el objeto chocaría contra el planeta en el año 2032; incluso su estatus de peligrosidad había escalado hasta sobrepasar el 3 % a mediados de mes. Sin embargo, ese número sufrió una estrepitosa caída en la última semana.

¿Qué pasó con el asteroide?

Cabe destacar que las cifras que se estuvieron barajando posicionaban al YR4 como uno de los cuerpos con más chances de colisionar contra la corteza terrestre del último siglo. Afortunadamente, y como ya vaticinaban los especialistas, los riesgos fueron descendiendo a medida que se iban recopilando nuevos datos.

Se trata de una roca de entre 40 y 90 metros de ancho, lo suficientemente grande como para arrasar potencialmente una ciudad. De hecho, se estimaba que, de caer, impactaría contra Bombay, en India. Hoy las posibilidades de que eso ocurra son de una entre 59.000.

Mucho más en el espacio

Si bien esta amenaza ya fue descartada, aseguran que hay cientos de otras que aún desconocemos, aunque estamos próximos a descubrirlas. Al respecto, destacan que aunque la Tierra pudo eludir el problema, la Luna conserva una ligera probabilidad -de alrededor del 1,7 por ciento- de ocurrencia. De ser así, la superficie de nuestro satélite terminaría con un nuevo cráter.

En ese sentido, explicaron que los cuerpos celestes tienden a ser atraídos por la gravedad, por lo que este tipo de comportamientos son comunes. Esto significa que habrá más de un asteroide que despierte el temor de la comunidad científica.