Un estudio publicado en la revista Weather and Climate Dynamics muestra que la elevación en las temperaturas del mar se relaciona directamente con los días de calma, también llamados doldrums. Éstos se caracterizan por períodos de tiempo en los que el viento desaparece casi por completo.
Los cambios en los corales
La investigación demuestra que estos episodios se vinculan directamente con patrones meteorológicos que se evidenciaron en las últimas tres décadas en la zona de la Gran Barrera de Coral, y sostiene que la atmósfera influye en la salud de los arrecifes.
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En concreto, los especialistas identificaron que los vientos alisios son clave para la regulación térmica, ya que empujan el aire caliente y dejan lugar al aire fresco y seco que ayuda a evaporar el agua de la superficie y a liberar el exceso de calor del mar.

El impacto del aumento de las temperaturas
Sin embargo, cuando su fuerza decae o desaparece, la temperatura del océano aumenta -motivado por la alta humedad que impide la evaporación normal del agua y por el sol que la calienta constantemente-, lo que puede desencadenar olas de calor marinas. Esto produce que los corales expulsen a las algas que viven en su interior y que les brindan nutrientes, por lo que quedan expuestos a enfermedades y, potencialmente, a la muerte.
En concreto, la investigación registró que los años en los que se produjeron más blanqueamientos de corales fueron aquellos en los que hubo más días de calma. Además, detectó que la falta de vientos alisios en diciembre y abril es crítica debido a que produce que el calor se acumule antes de lo previsto y que dure mucho después de lo que debería, extendiendo el período de riesgo para estos animales.