Sandra Díaz es una bióloga graduada de la Universidad Nacional de Córdoba y actual investigadora Superior del Conicet. Ella fue distinguida con el galardón de la Sociedad Linneana de Londres (que se especializa en ecología, botánica y zoología), por sus contribuciones relacionadas al vínculo entre las plantas y sus características, con el ambiente y los seres humanos.

No se trata del primer premio de la especialista, ya ha sido destacada por la Academia de Ciencias de Estados Unidos y fue calificada por la revista Nature como una de las cinco científicas más prometedoras; sin embargo, este último reconocimiento vendría a ser el más crucial de su carrera.

En el último tiempo, Díaz alcanzó popularidad en la comunidad internacional por haber coordinado el Informe Global de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Ipbes), de Naciones Unidas. Un trabajo que constituye, probablemente, el abordaje más desafiante sobre los seres vivos que habitan el globo; éste agrupa la mayor cantidad de enfoques, perspectivas y variables, con más de 15 mil fuentes de información. En concreto, condujo un equipo integrado por investigadores de 51 países cuya misión fue relevar el estado de salud actual de la biodiversidad. Y lo plasmaron en nada menos que en 1500 páginas.