La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, que entre sus principales puntos se propone la Neutralidad en la Degradación de las Tierras, subraya que, en los países en desarrollo, este fenómeno afecta a hombres y mujeres de modo diferente. Esto se debe en especial al desigual acceso a la tierra, al agua, al crédito, a los servicios de extensión y a la tecnología.
El secretario general adjunto para el Desarrollo Humano y Social en la Secretaría de la Comunidad del Caribe (Caricom), dijo que incluir asuntos de género en las políticas públicas es muy importante para su región en todos los aspectos del desarrollo sostenible. Señaló que, particularmente en lo relativo a la capacitación y el uso de maquinaria agrícola, hay un sesgo demasiado notorio hacia el género masculino.
Añadió que hay que hacer más para convencer a los jóvenes de que la agricultura puede brindarles un buen sustento, y de que las mujeres son capaces y deben participar también.
Las mujeres representan el 43 % de la mano de obra agrícola mundial, y esta proporción se eleva a 70 % en algunos países, por lo que la Convención señaló la importancia de tener en cuenta los roles de género al elaborar políticas y leyes que promueven la Neutralidad en la Degradación de las Tierras.
En África, por ejemplo, el 80 % de la producción agrícola procede de establecimientos pequeños, trabajados principalmente por mujeres rurales. Sin embargo, pese a ser mayoría en el sector de la pequeña agricultura, las mujeres no suelen tener garantizado el control sobre la tierra que cultivan ni sobre las ganancias derivadas de la comercialización de lo que producen.
En cuanto al cambio climático, es un factor estrechamente relacionado con la degradación de suelos, lo que aumenta la incertidumbre en cuanto a la producción, su acceso a los alimentos y la estabilidad de los sistemas alimentarios.
La degradación de suelos y las sequías afectan actualmente a más de 169 países. Las comunidades rurales más pobres son las que sufren los peores impactos.
Estimaciones previas señalaron que, para 2025, aproximadamente 1.800 millones de personas (más de la mitad de ellas mujeres, niños y niñas) se verían perjudicadas por la degradación de las tierras y la desertificación. Pero estas proyecciones ya se han visto sobrepasadas de modo significativo, llegando a 2.600 millones los afectados en la actualidad.
Fuente, IPS.